viernes, 15 de noviembre de 2013

La evaluación en los trastornos de ánimo


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Por Julia G. Becerril Serrano y Ma. Teresa González O.

     Un aspecto de suma importancia al momento de diagnosticar algún trastorno es su evaluación. Ésta debe realizarse ante un profesional experto (psicólogo, médico)y debe contar con una serie de instrumentos para tal fin. Así que no es suficiente el uso de uno sólo de ello. Vásquez (1995) menciona que la herramienta diagnóstica y evaluadora fundamental es la entrevista, aunque no siempre sea fácil obtener información de una persona deprimida" (Vásquez, 1995, P.3). Como psicólogos hay que tener presente que puede haber sesgos en la información que nos proporciona un paciente (tales como aceptación social o miedo al rechazo, o sesgos cognitivos al recordar mejor las experiencias negativas que las positivas.

 ¿Qué necesitamos además de los instrumentos? sin duda el trabajo en la entrevista se  requiere habilidades sociales que promuevan respuestas certeras y lo más completas posibles por parte del paciente. Entre las habilidades que debe tener el experto son: empatía, capacidad de escucha, sensibilidad ante las situaciones, estar atento al lenguaje tanto verbal como no verbal, estructurar las preguntas adecuadas (que aludan a episodios del pasado, a la frecuencia de la conducta, a las contingencias, conocer los cuadros clínicos y síntomas de cada uno de ellos) y paciencia, por mencionar sólo algunas de las habilidades.
Pero eso no es todo, es menester que sea conocedor de los fundamentos teóricos de los trastornos de los estados de ánimo.

Clasificación de las evaluaciones 

Existen dos grandes perceptivas desde la cual se puede evaluar estos tipos de trastornos:

Evaluación categorial
la cual hace énfasis en conocer si la persona tiene una serie de síntomas a través de una entrevista clínica (estrcuturada)  y que éstos cumplan las condiciones  que marca el DSM-III:
Presencia durante al menos dos semanas de:
  1. algún estado de ánimo bajo y constante durante la mayor parte del día, o
  2. una disminución de placer o de interés en las actividades cotidianas. Además se requiere de la presencia de cuatro de los siguientes síntomas:
  • cambio de peso y/o apetito
  • Trastorno de sueño
  • Trastornos psicomotores
  • Fatiga o pérdida de energía.
  • Sentimientos excesivos de falta de valía, autorreproches o culpa.
  • Dificultad para concentrase, pensar o tomar decisiones.
  • Pensamientos recurrentes de suicidio o muerte.

Vallejo y Gastó (1990) señalan  que "cumplir con estos síntomas no supone automáticamente diagnosticar un "episodio depresivo". Hay que descartar una serie de condiciones excluyentes con las que puede confundirse un episodio de esta naturaleza" (Vallejo y Gastó, 1990. en Vásquez, 1995. P. 7).

Evaluación dimensional:

mencionaremos algunas de las Entrevistas estructuradas que pueden servir para diagnosticar la depresión o un cuadro clínico depresivo:

SADS: (Schedule of Affective Disorders and Schozophrenia) Son  entrevistas estructuradas muy compleja y requiere de un entrenamiento especial.

Escalas de observación
Escala para  la Evaluación de la Depresión de Hamilton (HRSD)
Es la escala más usada a nivel internacional. Esta escala fue publicada en la década de los sesentas. Y se requiere de valoración por parte del clínico. Vásquez señala que esta escala "no pretende efectuar diagnósticos de depresión" Sino fue diseñada para cuantificar la sintomatología de pacientes una vez diagnosticados categorialmente de depresión" (Vásquez, 1995. P. 5).

Escala de Melancolía de Bech-Rafaelsen
  • Estado de ánimo deprimidoEs una escala autoaplicada basada a partir de la HDRS. Valora 4 ítems del retardo motor, verbal, intelectual y emocional que caracteriza la denominada "depresión melancólica":
  • Sentimientos de culpa
  • Trastornos de sueño.
  • cansancio y dolores.
  • Ansiedad psíquica.
  • Impulsos suicidas.
  • Retardo emocional.
  • Retardo intelectual.
  • Actividad verbal disminuida.
  • Actividad motora disminuida.
Escala de Evaluación de la depresión de Montgomery-Asberg (MADRS, 1979)
Escala diseñada para ser sensible al cambio y a los efectos del tratamiento. Relaciona cuatro síntomas con el estado de ánimo (tristeza aparente, tristeza expresada, pensamientos pesimistas y pensamientos suicidas),  dos con ansiedad (tensión interna y dificultades de concentración); tres con síntomas somáticos (sueño disminuido, apetito disminuido y laxitud) y uno con anhedonia (incapacidad para sentir).

Escalas autoaplicadas Inventario de Depresión de Beck (BDI)
este instrumento evalúa los síntomas depresivos. Formado por 21 ítems. este inventario se caracteriza por hacer énfasis a síntomas cognitivos (desesperanza, pérdida de autoestima, falta de concentración, etc.)

Escala de Depresión Autoaplicadas de Zung (SDS)
Fue diseñado por Zung en 1965 y consiste en 20 frases relacionadas con la depresión. El sujeto evalúa en una escala de Likert. Una de sus desventajas es que evalúa la frecuencia pero no la intensidad de los síntomas.

Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión (HAD)
Es autoaplicada y se dirige a evaluar síntomas de depresión y ansiedad durante la pasada semana en pacientes con problemas médicos, no psiquiátricos (Zaigmond y Snaith, 1983). Esta escala de diseñó específicamente para su uso con pacientes hospitalizados con trastornos físicos.

Referencia

Vásquez, C. (1995). Evaluación de trastornos bipolares y depresivos. En: A Roa. Evaluación en spciología clínica y de la salud. Madrid: CEPE. Cap. 3








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