lunes, 11 de noviembre de 2013

La Evaluación conductual en la terapia de parejas

Por Becerril Serrano Julia y González Osorio, Mª Teresa

La Evaluación conductual en los diferentes ámbitos de la vida incluye sin lugar a dudas el aspecto de la pareja. De este modo la terapia de pareja se ha visto beneficiada con las diferentes estrategias que el modelo conductual ofrece para resolución de diferentes problemáticas dentro de éste ámbito.
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Los autores Costa M. y Serrat, C. (1998),  han puesto el dedo en el renglón al referirse a situaciones que llevan a las parejas a situaciones de conflictos. La evaluación conductual no pretende ofrecer las   receta de cocina, ya que cada dinámica de pareja es diferente y el mundo interno de la persona no debe estandarizarse, sin embargo, ciertas conductas pueden ser factibles de trabajarse mediante técnicas específicas.
A fin de poder de comprender la propuesta que hacen dichos autores, el presente ensayo se desglosará en 5 puntos principales, mismos que exponemos a continuación:

a)    Objetivos
En la lectura se desprenden los siguientes objetivos: identificar las áreas problemas que tiene una relación de pareja para poder trabajar a partir de la Evaluación conductual.

b)    Fenómeno de estudio y contexto teórico
Los autores parten del Modelo conductual. Hay que recordar que dicho Modelo ha pasado por diferentes estadios y se ha desarrollado a  partir de los trabajos de diferentes investigadores, Watson (como el padre del conductismo); Skinner con el  Conductismo operante, pero también con el  neoconductismo (Segunda generación).
El conductismo, desde sus inicios y hasta la fecha, ha desarrollado diversas técnicas, las cuales se basan primordialmente en cambios conductuales, su fundamentación está  en los principios del condicionamiento clásico y operante, que son los que describen la relación entre los eventos conductuales y ambientales, tanto los antecedentes como los consecuentes,que influyen en la conducta.
La aproximación del condicionamiento clásico  dio como resultado varias técnicas de desensibilizar el miedo a cosas o personas. 
Por su parte, recordemos que el condicionamiento operante, hace énfasis en las consecuencias que siguen a la conducta, éstas pueden ser dependientes o contingentes.
Las técnicas de la modificación conductual alteran la conducta por medio de la alteración de las contingencias que la controlan (o fallan en controlar). El modelo conductual concede una importancia especial al método científico  experimental, siendo hasta tal punto que se puede considerar como el rasgo más importante de este modelo su compromiso con el uso de métodos experimentales, este énfasis supone desde el punto de vista práctico:
Toda intervención ha de considerarse un experimento 
·      Las formulaciones teóricas, las técnicas de evaluación y los métodos terapéuticos han de ser empíricamente validados.
·      Hay un compromiso especial con la valoración experimental de la propia intervención.
Un terapeuta de conducta debe de ser un psicólogo científico, que utiliza el método científico, asumiendo que este método contribuye eficazmente a los cambios conductuales en las diferentes áreas de la persona, incluyendo en la dinámica de pareja.

c)     Identificación de la estrategia metodológica

Por la lectura que nos ofrece Costa, M. y Serrat, C. (1998), podemos desprender que la  intervención en terapia de pareja, debe trabajarse de acuerdo a las variables que intervengan funcionalmente en la conducta problema de cada caso; es decir, no debe aplicarse de forma mecánica como una receta.

Los autores  mencionan cuatro  niveles de intervención en la solución de problemas maritales de Keefe (1978):

  1. Identificación del problema
  2. Medida y análisis funcional
  3. Evaluación del proceso terapéutico
  4. Evaluación de los resultados
 Identificación del problema

En el primer nivel, la identificación del problema tiene como objetivo identificar la naturaleza del problema, para ello es menester  realizar la  evaluación y tratamiento individual previo o paralelo al tratamiento de pareja; así como un mínimo de compromiso de cada uno de los miembros y con el tratamiento terapéutico.

Con este fin, se recopila información a través de entrevistas (individuales y de pareja) así como la aplicación de una serie de cuestionarios; en el texto exponen diferentes propuestas de instrumentos, por ejemplo, el esquema general para estructurar la entrevista cínica es una versión enriquecida del instrumento de Peterson (1977). Este esquema consta de 17 puntos a considerar, entre los que se destacan:
  • Los aspectos positivos  tanto de conductas como de atributos que estaban presentes en el inicio y desarrollo de la relación
  •  Los cambios importantes en la relación que deterioran o eliminan el potencial de refuerzo mutuo. Y darse cuenta de las actitudes gratificantes que había antes.
  • Tener presente que en una pareja, “las conductas de ambos miembros de la pareja actúan como consecuencias de la conducta del otro. Estas consecuencias, según se utilicen, pueden contribuir al aprendizaje de conductas efectivas empleadas en las fases previas de la resolución de problemas (expresión, descripción...) o pueden fomentar conductas inadecuadas e inefectivas y ocasionar la agravación del conflicto
Estratégicamente, el psicólogo debe tener la habilidad de apoyar a la pareja y darle confianza para que logre expresar las situaciones que le resulten molestas, así como sus deseos de la manera más específica y precisa posible, ya que es común que manifiesten situaciones un tanto vagas e imprecisas

Metodológicamente, el psicólogo debe lograr con la evaluación, planificar los objetivos para el tratamiento, que serán conductas concretas y observables; de tal forma que la mejora alcanzada en la pareja se medirá con el logro de metas y cambios conductuales.

Referencia:

Costa, M. y Serrat, C. (1998). Terapia de parejas. Madrid: Alianza Editorial. Pp. 46-71, 172-195.

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