lunes, 11 de noviembre de 2013

El Modelo Cognitivo conductual



Fundamentación Teórica

Por Becerril Serrano Julia y González Osorio, Mª Teresa

La Terapia Cognitivo-Conductual posee cuatro pilares teóricos básicos: aprendizaje clásico, aprendizaje operante, aprendizaje social y aprendizaje cognitivo. De ellos se hadesprendidomúltiples líneas de investigación.
El primero de ellos, surge a fines del siglo XIX, a partir de las investigaciones del fisiólogo ruso Ivan Pavlov, quien descubre un proceso básico de aprendizaje que luego llamará “condicionamiento clásico”.
El condicionamiento clásico es un proceso por el cual los organismos aprenden relaciones predictivas entre estímulos del ambiente. En el experimento típico de Pavlov, un perro aprendía a salivar ante el sonido de un metrónomo cuando éste había sido presentado sucesivas veces antes de la administración de comida. De esta manera, el sonido juega el papel de una señal que anticipa la aparición de un fenómeno relevante para la vida del organismo, el cual responde en consecuencia.
John  Watson, se inspiró en los trabajos de Pavlov,  aplicando los principios del condicionamiento clásico para remitir la fobia de un niño y funda las bases de lo que luego se conoce como el conductismo. El conductismo de Watson representa más las bases metodológicas del modelo que un cuerpo teórico de principios explicativos de los cuales se deriven técnicas de intervención. En la actualidad lo que más se conserva en la terapia cognitivo conductual de los aportes de Watson es  el "conductismo metodológico"; su énfasis en el comportamiento como tema de la psicología y en el uso del método científico como un modo de estudiarlo. (Minici, Rivadeneira, Dahab, 2001)
Hacia1930, las investigaciones de Skinner plantean la existencia de otro tipo de aprendizaje, el Condicionamiento Instrumental u Operante, proceso por el cual los comportamientos se adquieren, mantienen o extinguen en función de las consecuencias posteriores. Las investigaciones desarrolladas a la luz de los paradigmas señalados, pasaron a formar lo que se conoce como Teoría del Aprendizaje, la cual históricamente ha nutrido con hipótesis a la Terapia Cognitivo-Conductual.
En 1960 los trabajos liderados por Albert Bandura comienzan a conformar un nuevas hipótesis, enfatizando el papel que la imitación juega en el aprendizaje. Las investigaciones llevadas a cabo en esta línea conducen al nacimiento de la "Teoría del aprendizaje social", desde la cual se afirma que el aprendizaje no sólo se produce por medio de la experiencia directa y personal sino que, en los seres humanos, la observación de otras personas así como la información recibida por medio de símbolos verbales o visuales constituyen variables críticas (Minici, Rivadeneira, Dahab, 2001).
Los modelos de intervención terapéutica de Aaron Beck y Albert Ellis denominados, respectivamente, Terapia Cognitiva y Terapia Racional Emotiva, hacen hincapié en las influencias que el pensamiento ejerce sobre las emociones, aunque, desde el inicio, admiten que no todas  las emociones pueden explicarse por el pensamiento.
Igualmente, el pensamiento de un individuo refleja su sistema de interpretación del mundo, o sea, un conjunto de creencias, supuestos y reglas subyacentes que por lo general no son plenamente conocidas por las personas.
La Terapia Cognitivo-Conductual plantea un acercamiento hacia la concepción del ser humano, en donde trata de explicarlo en sus múltiples dimensiones, partiendo de que el comportamiento está fundamentado en procesos mediacionales. Se parte de que la realidad está formada por la persona, es decir, por su manera de percibir los distintos hechos y características de su entorno; aunque dicha percepción, o, propiamente "realidad", atiende a patrones, leyes, o principios generales de aprendizaje (condicionamiento clásico, operante, aprendizaje vicario). (Rodríguez, Díaz, Zarzosa, 2002)
Como enfoque terapéutico, no sólo se concibe la existencia de cogniciones como variables que median el contacto estímulo-respuesta, también se aceptan categorías como la de "procesamiento de información"; aunque se concibe como la organización y ordenamiento cognitivo, a partir de las situaciones estimulantes que el individuo va teniendo a lo largo de su vida (Kazdin, 1989).
Kazdin afirma que el surgimiento de esta postura está dado, por la convergencia de una psicología cognitiva, dispuesta a aceptar concepciones teóricas de procesos internos, y una psicología conductual que incorpora fundamentalmente a tecnologías como la Modificación de Conducta; y aun cuando esta última pone el acento en la conducta "manifiesta" y en algunos acontecimientos ambientales, al pretender vincularla con enfoques cognitivos, se privilegian los "procesos internos" que subyacen a la conducta.
El objeto de análisis es la cognición: pensamientos, sentimientos, autoverbalizaciones y emociones. Estas se clasifican, siguiendo la concepción implícita de la Modificación de Conducta, en ‘normales’ o ‘anormales’, ‘adaptativas’ o desadaptativas’, "sanas o enfermas". Las cogniciones son la vía para producir, moldear y cambiar la conducta, dado que son las relaciones descriptivas funcionales, entre antecedentes ambientales y la conducta (Beidel y Turner, 1986 en Rodríguez, Díaz-González y Zarsoza, 2002).
PRINCIPIOS
1) El organismo humano responde a las representaciones cognoscitivas del medio, más que al medio propiamente dicho;
2) Las representaciones cognoscitivas están relacionadas con el aprendizaje;
3) La mayor parte del aprendizaje humano se comunica cognoscitivamente;
4) Los pensamientos, los sentimientos y las conductas son causalmente interactivos
(Kendall y Norton, 1988).
Estos principios mezclan teorías del aprendizaje con postulados cognitivos y al aprendizaje se le concibe como el proceso que influye en las representaciones cognoscitivas. Así, dependiendo de lo aprendido, se pueden tener distintas representaciones del mundo de la experiencia.
Se asume que el ser humano es un organismo complejo con capacidad de adaptación y que se encuentra en una permanente relación de reciprocidad con su medio. Sostiene que la manera de interpretar los acontecimientos, nuestros pensamientos, sentimientos e imágenes, contribuyen a las reacciones de estrés que experimentamos. Por ello, la cognición sería la vía para producir, moldear y cambiar conducta, a la vez que se acepta que los pensamientos son la descripción de las relaciones funcionales entre los estímulos antecedentes y los estados afectivos, o la conducta motora (Beidel y Turner, 1986).
Cuando el individuo no logra entender tal relación, se vuelve disfuncional, al no tener coherencia los estímulos o eventos ambientales con la conducta posterior del sujeto. Ello requiere apoyo psicoterapéutico para la modificación de procesos cognitivos, para que, tanto éstos, como la conducta obtenida, sean funcionales con respecto al ambiente (Beidel y Turner, 1986 en Rodríguez et. al 2002).

Referencias: 


         Kazdin, A.E. (1989). Historia de la Modificación de Conducta. Bilbao: Descleé de Brower.
 

         Kendall, P. y Norton-Ford, J.D. (1988). Perspectivas científicas y profesionales. México: Limusa.
La Reestructuración cognitiva, tomado el 16-10-2012, en: http://virtual.uaeh.edu.mx/repositoriooa/paginas/OA_iemocional/tcnica_de_la_reestructuracin_cognitiva.html

         Minici, A.  Rivadeneira, C. Dahab, J. (2001) ¿Qué es la Terapia Cognitivo Conductual? Revista de terapia cognitivo conductual. No. 1. Centro de terapia cognitivo conductual y ciencias del comportamiento. Recuperado de: http://cetecic.com.ar/revista/que-es-la-terapia-cognitivo-conductual/#more-423


     Rodríguez, Campuzano, Mª.L., Díaz-González, Anaya, E. y Zarzosa, Escobedo, L. Las psicoterapias cognitivas: una revisión. En Revista Electrónica de Psicología Iztacala. Vol. 5 No. 2, julio de 2002. Facultad de Psicología Iztacala, Universidad Nacional Autónoma de México. Recuperado en: http://www.revistas.unam.mx/index.php/repi/article/view/22665/21404


     Soler, F., Herrera, J.P., Buitrago, S. y Baró, L. Programa de economía de fichas en el hogar. En Diversitas. Perspectivas en psicología, vol. 5, núm. 2, junio-diciembre, 2009, pp. 373-390. Universidad Santo Tomás. Bogotá, Colombia. Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/679/67916260012.pdf
 

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